Em "mundotoro" : St. Isidro ontem, corrida da "Prensa".


Ver hoy una película en ese vídeo VHS que cambió el mercado tecnológico. Como en los 90. Aunque se vea mal. Jugar a ser Di Stéfano en un campo yermo con aquellos balones tan fotogénicos de cuero desgastado. Como en los 50. Aunque duela el pie. Torear al modo y manera que vivieron nuestros abuelos. Como en el 34. Aunque no se pueda torear como gustaría, como el año que se inauguró oficialmente Las Ventas. Hoy como en el origen. Porque todo evoluciona menos el toreo. Hasta el toro evoluciona más que el toreo. Somos ejemplo de anacronismo, seguimos estando condicionados por algo que no condiciona a ningún otro espectáculo de semejante forma: el viento. Y vuelve a pasar en Madrid. Esa escena repetida de capotes ingobernables al vuelo que nadie parece querer evitar.
De nuevo hoy toca contar dos corridas: la que fue y la que pudo ser. En la que fue se lidió una corrida seria de Jandilla-Vegahermosa con un toro bravo, el cuarto, uno complejo, el sexto y varios más con buen ‘aire’ pero sin poder ni aguante. En la que pudo ser, en los medios de haberse podido lidiar allí, el bravo cuarto hubiera lucido aún más, el complicado sexto hubiera sido otro toro y aquellos con calidad y muy a menos hubieran podido sacar más virtudes. Pero no podemos contarlo porque no pasó. Lo que sí pasó fue que Miguel Abellán tuvo cerca una oreja de ese buen cuarto pero se quedó en el ‘casi'; que Manuel Escribano dio una impresión excelente con el deslucido sexto pese a la frialdad de la gente y pasó que El Fandi no deja de ser él mismo. Y eso es virtud en el toreo.
El tercero estrenó el hierro titular de Jandilla en la tarde. Fue un toro más bajo que los anteriores, pero armado por delante. Galopó en banderillas favoreciendo un tercio de Escribano que tuvo más emoción en el ajustado tercer par, al quiebro por los adentros tras levantarse del estribo. Ese galope le duraría poco, pues tras un emocionante inicio con el cambiado por la espalda vino una serie en distancia larga, con humillación inicial. A partir de ahí bajó mucho. Escribano estuvo serio con él, dándole tiempos entre muletazos para no ahogarle muy pronto. Le citó sin violencias por el pitón derecho y tiró bien de él en una tanda al natural de uno en uno, aguantando también las inoportunas rachas de viento. Buena estructura pero poca respuesta de Madrid antes de un espadazo. Escribano volvió a su senda de ‘portagayolas’ en el sexto. Ese jabonero musculado y serio le respondió con franqueza, aunque se abriese en exceso en los primeros lances. Marcó tendencia a salir suelto en las dos entradas al caballo. Tampoco ayudó a su fijeza que el viento volara todos los capotes. Así es imposible lidiar a un toro. No pareció importarle al sevillano, que cogió los palos para dar forma a un tercio de intensidad cambiante. Buenos los dos primeros pares, falló al clavar al violín en el tercero y respondió con arrestos en un quiebro con violín por el pitón izquierdo. Escribano se puso en el tendido 6, siempre en tandas cortas y ceñidas. Se lo pasó muy cerca desde el minuto 1 el de Gerena, haciendo frente al viento con la muleta muy baja. Firme, muy firme el torero, al que no le importó que por el pitón izquierdo el toro fuera menos claro. Áspero este Jandilla, más si cabe por estar cerrado en el tercio. El viento, el viento. El cierre, de nuevo con la derecha con el toro venido a menos tras no regalar ni una de sus bruscas embestidas. Manoletinas de tragantón antes de otra buena estocada. Algún pañuelo no tapó la excesiva frialdad del público con Escribano. Hacía frío y unos cuantos querrían irse. Pero su faena valió más que esa leve petición. Al menos, la ovación sonó fuerte. Quien sí viajó por dos veces a la puerta de toriles fue Miguel Abellán: cuatro de cuatro en lo que lleva de feria. Así recibió al primero, un Vegahermosa algo cuesta arriba y muy astifino. Mostró el animal pronto su poca fuerza. De hecho, las tres caídas casi consecutivas en la muleta marcaron la faena. El toro ya no volvería a caerse, pero el público no le dio importancia a su buena condición. Además hizo su presencia el viento para terminar de ponérselo imposible a Abellán que, por el camino, pudo dejar algún muletazo bueno aislado. El cuarto fue el bravo de la corrida. Aún con el viento y la necesidad de lidiarlo en el tercio, lejos de los medios, lució su condición. Más serio y cuesta arriba, este ‘Gestor’ sacó nota, especialmente desde que Abellán lo metió en la muleta. Fue por el pitón derecho. El mejor del toro y por donde más cómodo se manejó el torero. Toda la faena salvo una tanda vino por allí. Y ligó Abellán, con el mérito de saber cogerle la velocidad a un toro complejo y ubicado fuera de su lugar natural. La primera mitad de faena fue buena; la muleta siempre puesta, sin dejar pensar al toro y aprovechando su brava embestida. Así varias tandas, todas ligeramente pasada la segunda raya del tercio del 5 y siempre en paralelo. Quiso apretar un punto el torero y ahí comenzó a bajar. Atacó demasiado y le cambió el paso al toro. Al natural, extrañamente en perpendicular, tampoco remontó. Y la oreja se quedó muy cerca tras una media estocada caída, en el ‘rincón’. Asomaron pañuelos, alguno menos como para alcanzar esa condición de mayoritaria. Y él no quiso dar la vuelta al ruedo. Sople el viento que sople El Fandi siempre va a su aire. No es torero de complejos. Por eso llega a Madrid y mantiene su forma de ser, de torear. No le pesa torear en Las Ventas como no le pesó, lo más mínimo, su lote hoy. Resuelto, sobrado en los tres tercios, solo estuvo falto de toros. Corto de cuello y reunido el castaño salpicado segundo, que se arrancó con prontitud al caballo. Le hizo muchas cosas con el capote el granadino a pesar del viento antes de un tercio de banderillas sobrio. Muy justo de todo el animal en una labor de rápida conclusión. Se puso en el tendido cuatro, en paralelo al tercio, en tandas cortas y sin apretar. No las aceptó el toro y se fue a por la espada Fandi. Luego vio cómo el quinto galopó de salida para permitirle dar forma a un tercio de banderillas lucido con hasta cuatro pares. Pero llegó a la muleta muy justo, tanto de raza como de fuerzas, defendiéndose en las pocas embestidas que tuvo. Fandi, visto lo visto, hizo bien en pasaportarlo rápido. Como antes, la espada no falló.
Hierro de JandillaPlaza de toros de Las Ventas. Corrida de la Prensa. Más de tres cuartos de plaza. Toros de Jandilla (3º, pronto pero a menos en la muleta; 4, bravo y bueno, ovacionado; 5, sin fuerza y 6º, complejo, exigente) y Vegahermosa (1º, con calidad pero flojo y 2º, sin fuerza ni raza).logo-mundotoro-fichas-crónicas
Miguel Abellán, silencio y ovación tras petición de oreja.
El Fandi, silencio y silencio.
Manuel Escribano, silencio y ovación
D.R. mundotoro MIGUEL FERNÁNDEZ MOLINA